No podía no comentar el último capítulo de Hasta el Fin del Mundo. Te amaré (poner aquí tono-marjorie). La novela ha sido más bien triste, en todos los sentidos, los libretos, la dirección, sin olvidar tanto cambio dentro del elenco. Que David Zepeda le echó ganas, le echó ganas, pero el papel estaba escrito para Pedro Fernández, y aunque, quizás, lo intentaron amoldar a Zepeda, lo cierto es que no se pudo hacer un Chava de verdad. Me repito mucho, lo sé, más que el ajo en muchas ocasiones, pero con excepción de Yo No Creo en los Hombres, lo visto en Televisa es tan ni fu ni fa que sólo sientes deseos de comentar el episodio irónicamente... ¡Vamos que nos vamos!
Tengo que empezar, irremediablemente, con la isla. En primer lugar, ¿alguien puede decirme en qué parte del globo terráqueo se haya? Me parece sencillamente de diez, ¡qué bien se vive! Y que me digan el modisto particular que tienen por ahí, ¡qué arte! Ese estilismo da que pensar, y voy a acabar creyendo que tienen un centro comercial, todo recto y a la derecha. Por otro lado, son nativos, ¿nativos de dónde exactamente? ¿De foro Televisa? Porque divino pulpo a la gallega, qué carajo es eso, como apunte, ese nativo-Pedro con esa capa, o como le queramos llamar, que no es más que una manta para el sofá de Ikea (el gigante sueco de los muebles baratos). Y menudo rollo a lo Lago Azul que se lleva con Alexa, que por cierto sigue con ese supuesto acento español -por enésima vez, no hablamos así, gracias-, que siempre demostró no ser muy lista, y lo demuestra nuevamente con la indígena (la modelo que acaba de bajarse de alguna pasarela), que cambia de actitud con ella en menos tiempo de lo que tarda el último pelo en caerse de la cabeza de un calvo en pleno tornado, que más o menos le pregunta si se pueden hacer trencitas mutuamente, y Alexa acepta. Obviamente luego intenta matarla, y, oh sorpresa, la salva Ranku, o lo que es lo mismo Rambo-indígena made by H&M.
Sigo con Alexa y su lógica. No querer volver por un vídeo sexual, cuando quién te hacia chantaje por el citado vídeo iba contigo en ese avión, del que fuiste la única superviviente, porque tuviste a bien de hacerte de un trozo de tu asiento, una almohada. Explicación con manzanitas porfa. Además, ¿se puede saber por qué siempre, siempre, siempre, muere la tripulación? ¿Qué nos quieren decir, que si no eres prota no tienes derecho a sobrevivir? Más o menos. Y ya que estoy con Alexa, yo soy amiga, y ya no digo hermana, madre, o pareja, de la susodicha, y después de abrazarla por la emoción de volver a verla, le pego una torta con toda la mano abierta. Se puede ser egoísta, y luego ya está ella, que llega con los "os quiero", "os eché de menos", pero mientras andaba en la isla del Caribe no me acordé de vuestros caretos. Sobre la rueda de prensa poco se puede decir, sólo que veo muy normal no dar explicaciones a tu familia y pareja, sino sentarse en una rueda de prensa, después de meses supuestamente muerta. Anda que...
Pasando a otra cosa. Un aviso importante. Los anónimos acusatorios no se consideran prueba suficiente para abrir una investigación, sino que esto se produce en caso de que el anónimo sea amenazante contra la persona que lo recibe. La policía no puede abrir expedientes e iniciar investigaciones con la misma ligereza con la que se abre un paquete de pipas y se empieza a llenar una plaza con sus cáscaras.
En cuanto al secuestro de Sofía, normalmente, para saber qué coche se ha de seguir, o en este caso secuestrar, se necesita el número de matrícula, o placa, para poder seguirle los pasos y etc., con una foto de la puerta del copiloto no suele ser suficiente. A todo esto, ¿el desayuno qué se lo iban a tomar en otro estado? Además, todo el estrés del mundo y el baby de Sofía sin problema alguno, sorprendida me hallo.
La verdad es que las ideas para villano-Peralta estaban bien, no para tirar cohetes, pero bien: todo muy malvado, todo muy planeado, todo muy vengativo, todo muy muy, pero, si metes a un actor que ni fu ni fa pues el personaje se queda en ni fu ni fa, e incluso puede llegar a crispar los nervios. Eso sí, en 190 capítulos da la impresión de que el susodicho hace negocios con gente de postín y en el último capítulo resulta que hace negocios con un cártel que tiene por cabeza de la organización a un señor con un gusto en camisas qué, sólo de verlas, te da pavor, y un americano que de primeras parece el tonto más tonto de todo USA, porque pegársela a un cártel y luego subirte en un yatecín con los traicionados y sin guaruritas, es de tener muy pocas luces. Si bien, finalmente se sabe que no es el americano más tonto de todo USA, sino que es pariente directo de Superman, que le dan un tiro, se cae en medio del océano-piscina y al día siguiente ya está en una sauna vengándose.
Como apunte, no soporto los discursitos-monólogos que se pegan algunos personajes. Estilo uno: "estoy tan agradecido a la vida por bla bla bla"; estilo dos: "no me voy a quedar quieto y haré que ese méndigo pague y bla bla bla". Visto, en toda la novela. Otra cosa insoportable de Hasta el Fin del Mundo es el pelo de Lucas, que me deja muerta. Peor que cuando Bisbal apareció con aquella melenaza llena de rizos de muñeca de porcelana, peor sí, y ya es decir. Y ya no hablo del videoclip porque me da la risa floja. A mí me sacas un artista así y le doy un euro, un dolor, un peso y una libra (todo junto), sí, pero para que se calle.
Una duda existencial, ¿por qué el comandante Tavares se ha tirado toda la novela contestando afirmativo o negativo, según el caso? Además de que tiene una manera de investigar que me deja toda loca. Pone en alerta al millonario de que tiene pruebas en contra de él, y digo yo, ¿no es mejor esperar a que se haga la investigación, se presente ésta ante el juez y éste emita la orden de detención-aprehensión? Bueno, eso sería lógico, y la lógica con los escritores de Televisa no se lleva muy bien. Como apunte a las pruebas obtenidas, ¿cómo dicen que nunca se sabrá de dónde se obtuvieron los datos que Regina proporcionó? Claro que no, fueron un regalito que trajeron unas haditas del país de Nunca Jamás.
De lo mejor de las novelas de Televisa en general, visto en Patricio en particular, es su equipo de caracterización, que maravilla la cara quemada del mismo. Al que, por cierto, finalmente acaban matando, que vale que era un poco cabroncete, pero tanto como para acabar muerto, pues como que va a ser que no. Aprovecho para dar las gracias por la mini aparición de Alberto Estrella, bravo. Y a todo esto, ¿por qué no le dieron más minutos a César Évora? Lo mejor de la novela, de lo anterior a lo siguiente, grande. Claro que verlo sólo hace recordar lo gran villanazo que es, y el cutre Peralta que se ha visto. El que por cierto, Peralta, se pasaba el día diciendo lo del duro corazón e historias varias, y ve al hijo y casi, casi, que se pone a llorar cual plañidera, eso sí, sí a su suicidio, por lo menos algo con cierta originalidad.
En las novelas se ve una manía de meter a los civiles en las comisarias y en los operativos que ya parece inercia. Parece que uno tiene un problema en México, llega a la comisaría y por allí se queda como Pedro (no Fernández) por su casa, y luego se va al operativo así porque sí. Y en caso de no ir al operativo, siempre queda una segunda opción, que la policía se vaya por su lado y el afligido descubra el astuto plan maquiavélico del villano y vaya sólo, sin avisar a la policía, normalmente acompañado de un amiguete, y salve a la amada. Muy lógico todo. En este caso, por supuestísimo, Chava y Armando consiguen reducir al gorila, y eso sí, en vez de ponerse inmediatamente a abrir las cajas para ver donde se encuentra la secuestrada, vamos la Sofi, esperan a que llegue la policía. ¿Pues no era mejor que ya las abrieses alma cándida?
Cuando ya las cosas se componen, y pasan cuatro años, y hacen la inauguración de la nueva fábrica (cuatro años, ya les ha costado) ni Chava ni Armando están presentes, que digo yo, ¿no seria más fácil coordinar agendas en vez de dejar a tu pareja tirada cual pañuelo usado? ¿No pueden esperar a que acabe la carrera? Y por supuesto tiene que llegar Silvana en plena fiesta a desvelar una verdad de la que ella se ha enterado cinco minutos antes, con los mariachis por detrás tocando. Sobraba. Muy bien lo del programa de televisión, pero mientras que el niño de Sofía parece que tiene ocho en vez de cuatro, el de Armando no ha crecido ni una mijita.
Y que pasan tres años más y me hacen una fiesta por el séptimo aniversario, ¿por el séptimo? Manzanas por favor. Que por cierto, menos mal que nos aparece Araceli, que no sé si andaba por el norte o por la luna, de tanta ausencia. Eso sí, de la mamá del niño-anteriormente-conocido-como-niño-petardo ni sus luces. El que sí aparece es el pelo de Lucas que sigue lamido por una vaca. Y también aparece por ahí Carlos de la Mota, que digo yo, ¿qué me haces ahí? ¿¿¿Qué??? Por cierto, menos mal que nos juntaron a Oliver con Marisol, pero esperar siete años para eso es un poco de noche de fiesta, a las seis de la mañana antes de que cierren la discoteca (quién no haya salido nunca por las españas a lo mejor no me entiende. O sí.)
Para terminar, los finales alternativos están bien cuando son alternativos, no cuando son consecuencia lógica del desenlace dado a la trama en el final oficial. Cambiar el "nos vamos de viaje" por el "va a nacer el bebé" no es alternativo, con la puntillita de Chava diciendo que él y Sofía tienen toda la experiencia en eso de los partos, ¿se hizo matrón después de dejar las carreras? Me quedé con la duda de qué pasa en el segundo final alternativo, ¿Alexa da a luz al niño elefante? Pero, por qué, por qué, por qué tienen que empezar los dos finales con Lucas destrozando una canción tan mona, ¿por qué?.
Se terminó. Finito. Caput. Se acabó. ¿Conclusión? Qué triste que ni un refrito te salga novela decente...
Novelera desde que mi abuela me inició, con una de las tantas reposiciones de Cristal, cuando apenas era una niña.
lunes, 20 de abril de 2015
miércoles, 8 de abril de 2015
Despedida pero no cierre...
Pocas cosas hay que disfrute más que darle un mini espacio en mi día a un capítulo de una telenovela, y ya de paso, comentar lo que veo y opinar lo que, mayormente, me da la gana. Pero hay veces en la vida en los que una debe priorizar. Y ese momento en mi vida ha llegado.
Dejo mi país atrás para empezar una nueva aventura de vida, y tengo una telenovela dando vueltas en mi cabeza y que la pobre necesita terminar cuanto antes, los personajes, las situaciones, los diálogos, empiezan a amontonarse. Así que, con tristeza, el post sobre Que Te Perdone Dios... Yo No será el último que haga destripando telenovelas, y quién sabe, si Dios quiere pronto serán otros los que destripen la mía propia. Puede que de pistas por aquí, además de por el propio Twiter que le he creado @NMQT_telenovela.
Aunque nunca se sabe, puede que un día, en alguna cafetería londinense, me de por ver alguna novela y escribir algún post, porque a lo mejor tanto inglés y tanto comportamiento británico me sature y necesite un poco de realidad hispana.
Dejo mi país atrás para empezar una nueva aventura de vida, y tengo una telenovela dando vueltas en mi cabeza y que la pobre necesita terminar cuanto antes, los personajes, las situaciones, los diálogos, empiezan a amontonarse. Así que, con tristeza, el post sobre Que Te Perdone Dios... Yo No será el último que haga destripando telenovelas, y quién sabe, si Dios quiere pronto serán otros los que destripen la mía propia. Puede que de pistas por aquí, además de por el propio Twiter que le he creado @NMQT_telenovela.
Aunque nunca se sabe, puede que un día, en alguna cafetería londinense, me de por ver alguna novela y escribir algún post, porque a lo mejor tanto inglés y tanto comportamiento británico me sature y necesite un poco de realidad hispana.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Opinando sobre... Los Miserables. El final.
Me desapegué de esta historia allá por el capítulo cuarenta y tantos, y no tengo muy claro por qué. De verla todos los días pasé a verla esporádicamente, y tal vez fue porque al esperar tanto, tanto, me vi un poco decepcionada. Los Miserables prometía ser una La Patrona 2 pero con todos los cambios y matices necesarios para diferenciarlas totalmente. Puede que por no tener una villanaza como Christian Bach o no tener un protagónico como Jorge Luis Pila, cuya química con Aracely Arámbula era innegable; puede que por centrarse excesivamente en la historia de los villanos, sin darles los matices necesarios para aguantar tanto peso dentro de la trama; puede que por desdibujar y dar mínimas pinceladas de la historia de amor entre Lucía y Daniel (que fue un visto y no visto, y un vuelto a ver y no ver), puede que... Pues eso, que puede que hayan sido muchos los factores, o uno en particular, los que me hicieran desligarme de esta telenovela; pero, una vez terminada la maravilla de Yo No Creo en los Hombres, o la cumplidora Mi Corazón es Tuyo, y vista la barra de telenovelas que viene ofreciendo Televisa, retome Los Miserables y obviamente he visto su último capítulo, su guinda del pastel.
Paso, como es una mini costumbre en mí, a desmenuzar y comentar ese capítulo final, y debo empezar por hacer una pregunta: ¿se puede ser más incompetente que Daniel Ponce? El tal Pajarito le da un supuesto soplo, del que Daniel desconfía desde el minuto uno, pero aún así prepara un operativo, y cuando llegan al lugar dónde supuestamente está la droga, nuevamente aquello le huele raro y, nuevamente, desconfía de la veracidad del soplo, y aún así entra. ¿Hola? ¿No era más lógico pedir refuerzos antes de entrar? Incluso, ¿no era más lógico acudir con un mayor número de policías? ¿Dos coches para un cargamento que cuesta millones y millones de dolares? ¿En serio? Yo he llegado a ver cuatro coches de policía y un furgón con equipo de asalto para una mini redada en un pisito en el que se vendía droga. Así que, con manzanitas por favor, ¿quién enseñó a Danielito a montar un operativo? Ah, y otra cosa, disparan como locos a los tres malos que andan quietos cual estatuas, no les roza ni una bala, uno de los trabajadores del cartel corre cual gacela y le dan en movimiento, aha, sí, venga, vale.
Otra cosa sobre el operativo (que sumando sumando se lleva casi todo el capítulo), dejar atrás a tus supuestos tres mejores hombres pues mucho sentido no tiene Daniel, por muy ocupados que estén en otros menesteres. Y qué decir de ese me-entrego-para-salvar-a-mis-hombres-aunque-en-realidad-sé-que-os-los-vais-a-cargar, o ese Diablo que le trae ganas a Daniel tiempo ha y sin embargo le dice a Genaro que haga lo que quiera con él, incongruente. Eso sí, aprovecho para aplaudir a Gabriel Porras que ha sido, para mí, y sin duda alguna, lo mejor de esta novela de principio a fin.
Ahora, ese mini enfrentamiento entre Lucha y la prostituta, o entre Lucha y la Gata (interesante como agarra ésta la llave con la que supuestamente le están cortando el aire, porque así se ahoga uno, sí, obvio) muy adecuado para comprobar que Lucha no es monocromática en sus expresiones, emociones y actuaciones, vamos, que tiene un poco de mala leche propia de quién ha estado más de once años en prisión. Hablando de la prostituta, la muchacha debe hacer magia, porque a Octavio en dos días lo traía loco loco loco... Volviendo a Lucia y su por-fin-saco-carácter-carajo, se presenta con Octavio en la AFIAD, y llegan los dos con una calma que ya la quisiera yo cuando me quiero poner un café y se me ha acabado la leche de coco, que me pongo más histérica que estos dos hablando de la trampa para con la figura paterna y el amado respectivamente. Sin olvidar que se van los dos solitos, así en modo excursión, a averiguar.
Un pequeño apunte. A Arámbula le cambian la ropa y el pelo en tres ocasiones en los primeros quince minutos del capítulo, cuando se entiende que están en el mismo día y con pocas horas de diferencia: cuando está en el hospital con el médico hospitalizado y que se niega a comer, uno; cuando está hablando con su hermana sobre la "novia" de Octavio, dos; cuando va a enfrentarse a la susodicha, tres. Lo de la continuidad nos la saltamos ya si eso.
Me chifló Liliana haciéndole fotitos a Daniel para torturar psicológicamente a Lucia, pero ¿el móvil no se lo había cogido la propia Liliana a Daniel del bolsillo de sus pantalones? ¿Qué hizo Liliana con las fotos, mandárselas por Bluetooth? ¿Y cómo es que Lucía tenía el número de Liliana, qué llevaba con el mismo número desde el capítulo uno cuando el resto se lo había cambiado veinte veces, o le mando un SMS a su hermana-odiada informándole del nuevo para así mantener el contacto entre ellas? ¡Qué bonita familia! Y sí Diablo, así se rastrea, pero tú tranquilo que son todos una panda de ineptos.
Eso de Lucía yendo sola a rescatar a Daniel, ella sola contra los jefes sanguinarios de un cartel, una lógica aplastante, y muy familiar por cierto, que no se lo traga ni el apuntador, porque no hay que ser tonta, hay que tener un retardo mental de aquí a Sebastopol. Eso sí, luego se libra de dos sicarios que anteriormente habían asesinado a todos los policías, no era Lucía, era Súper Lucha. Eché de menos a Christian Bach, porque la pelea Lucía y Liliana no le llegaba ni a los zapatos a la pelea entre Gabriela y Antonia, no hay color, y creo que las botas que llevaba Arámbula venían recicladas de La Patrona.
Genial eso de matarse entre los malos, aunque si hubiesen tenido mejor dirección de escena se habría disfrutado más. La escena Liliana-Genaro de una tristeza y cutrez paupérrima. Pero, nuevamente, necesito manzanas para entender por qué necesitaban llevarse a Nuria a interrogar, ¿qué no les había dicho dónde se encontraban los malos a Lucía y Octavio? ¿o es que Lucha anda con súper oído para escuchar las conversaciones telefónicas sin necesidad de pegarse al teléfono del que emanan?
Normalmente una se pregunta en un capítulo final, por qué a las villanas se les va siempre la pinza en el último momento, si no se les puede ir paulatinamente o algo así, pero este no ha sido el caso. Si algo ha tenido una lógica aplastante ha sido Liliana yéndose poquito a poco a dónde la cordura pierde su nombre, así que el final que propicia ella, tanto para el Diablo como para si misma, estuvo más que perfecto. Lo mejor del capítulo final.
En cuanto a los últimos momentos del capítulo (y de la novela), de primeras, el momento de Lucia levantándose de la cama y voy a darle un beso a mi Daniel amado, se lo comieron con papas; el homenaje a los policías muertos fue de una tristeza, casi casi como los TVyNovelas 2015, si casi hubiese tenido más repercusión subiendo el vídeo a Youtube. En general, a favor de Adriana y Abel y su relación de amistad, y laboral; a favor de las dos prostitutas en la cárcel; a favor de Helena y Pablo; a favor de Deyanira y Carlos; y a favor, al 200%, de Abel y Gonzalo, porque la homosexualidad no es algo raro sino sólo una orientación sexual. Eso sí, los besitos y las muestras de cariño deberían estar más presentes. Aunque, como no, teníamos que terminar la novela con una boda, se agradece que el vestido de novia haya sido el adecuado y no un muestrario. (Ejem)
En definitiva, terminé esta novela con buen sabor de boca, y le doy su aprobado; si bien cuando la empecé pensé que hoy le estaría dando su sobresaliente.
Paso, como es una mini costumbre en mí, a desmenuzar y comentar ese capítulo final, y debo empezar por hacer una pregunta: ¿se puede ser más incompetente que Daniel Ponce? El tal Pajarito le da un supuesto soplo, del que Daniel desconfía desde el minuto uno, pero aún así prepara un operativo, y cuando llegan al lugar dónde supuestamente está la droga, nuevamente aquello le huele raro y, nuevamente, desconfía de la veracidad del soplo, y aún así entra. ¿Hola? ¿No era más lógico pedir refuerzos antes de entrar? Incluso, ¿no era más lógico acudir con un mayor número de policías? ¿Dos coches para un cargamento que cuesta millones y millones de dolares? ¿En serio? Yo he llegado a ver cuatro coches de policía y un furgón con equipo de asalto para una mini redada en un pisito en el que se vendía droga. Así que, con manzanitas por favor, ¿quién enseñó a Danielito a montar un operativo? Ah, y otra cosa, disparan como locos a los tres malos que andan quietos cual estatuas, no les roza ni una bala, uno de los trabajadores del cartel corre cual gacela y le dan en movimiento, aha, sí, venga, vale.
Otra cosa sobre el operativo (que sumando sumando se lleva casi todo el capítulo), dejar atrás a tus supuestos tres mejores hombres pues mucho sentido no tiene Daniel, por muy ocupados que estén en otros menesteres. Y qué decir de ese me-entrego-para-salvar-a-mis-hombres-aunque-en-realidad-sé-que-os-los-vais-a-cargar, o ese Diablo que le trae ganas a Daniel tiempo ha y sin embargo le dice a Genaro que haga lo que quiera con él, incongruente. Eso sí, aprovecho para aplaudir a Gabriel Porras que ha sido, para mí, y sin duda alguna, lo mejor de esta novela de principio a fin.
Ahora, ese mini enfrentamiento entre Lucha y la prostituta, o entre Lucha y la Gata (interesante como agarra ésta la llave con la que supuestamente le están cortando el aire, porque así se ahoga uno, sí, obvio) muy adecuado para comprobar que Lucha no es monocromática en sus expresiones, emociones y actuaciones, vamos, que tiene un poco de mala leche propia de quién ha estado más de once años en prisión. Hablando de la prostituta, la muchacha debe hacer magia, porque a Octavio en dos días lo traía loco loco loco... Volviendo a Lucia y su por-fin-saco-carácter-carajo, se presenta con Octavio en la AFIAD, y llegan los dos con una calma que ya la quisiera yo cuando me quiero poner un café y se me ha acabado la leche de coco, que me pongo más histérica que estos dos hablando de la trampa para con la figura paterna y el amado respectivamente. Sin olvidar que se van los dos solitos, así en modo excursión, a averiguar.
Un pequeño apunte. A Arámbula le cambian la ropa y el pelo en tres ocasiones en los primeros quince minutos del capítulo, cuando se entiende que están en el mismo día y con pocas horas de diferencia: cuando está en el hospital con el médico hospitalizado y que se niega a comer, uno; cuando está hablando con su hermana sobre la "novia" de Octavio, dos; cuando va a enfrentarse a la susodicha, tres. Lo de la continuidad nos la saltamos ya si eso.
Me chifló Liliana haciéndole fotitos a Daniel para torturar psicológicamente a Lucia, pero ¿el móvil no se lo había cogido la propia Liliana a Daniel del bolsillo de sus pantalones? ¿Qué hizo Liliana con las fotos, mandárselas por Bluetooth? ¿Y cómo es que Lucía tenía el número de Liliana, qué llevaba con el mismo número desde el capítulo uno cuando el resto se lo había cambiado veinte veces, o le mando un SMS a su hermana-odiada informándole del nuevo para así mantener el contacto entre ellas? ¡Qué bonita familia! Y sí Diablo, así se rastrea, pero tú tranquilo que son todos una panda de ineptos.
Eso de Lucía yendo sola a rescatar a Daniel, ella sola contra los jefes sanguinarios de un cartel, una lógica aplastante, y muy familiar por cierto, que no se lo traga ni el apuntador, porque no hay que ser tonta, hay que tener un retardo mental de aquí a Sebastopol. Eso sí, luego se libra de dos sicarios que anteriormente habían asesinado a todos los policías, no era Lucía, era Súper Lucha. Eché de menos a Christian Bach, porque la pelea Lucía y Liliana no le llegaba ni a los zapatos a la pelea entre Gabriela y Antonia, no hay color, y creo que las botas que llevaba Arámbula venían recicladas de La Patrona.
Genial eso de matarse entre los malos, aunque si hubiesen tenido mejor dirección de escena se habría disfrutado más. La escena Liliana-Genaro de una tristeza y cutrez paupérrima. Pero, nuevamente, necesito manzanas para entender por qué necesitaban llevarse a Nuria a interrogar, ¿qué no les había dicho dónde se encontraban los malos a Lucía y Octavio? ¿o es que Lucha anda con súper oído para escuchar las conversaciones telefónicas sin necesidad de pegarse al teléfono del que emanan?
Normalmente una se pregunta en un capítulo final, por qué a las villanas se les va siempre la pinza en el último momento, si no se les puede ir paulatinamente o algo así, pero este no ha sido el caso. Si algo ha tenido una lógica aplastante ha sido Liliana yéndose poquito a poco a dónde la cordura pierde su nombre, así que el final que propicia ella, tanto para el Diablo como para si misma, estuvo más que perfecto. Lo mejor del capítulo final.
En cuanto a los últimos momentos del capítulo (y de la novela), de primeras, el momento de Lucia levantándose de la cama y voy a darle un beso a mi Daniel amado, se lo comieron con papas; el homenaje a los policías muertos fue de una tristeza, casi casi como los TVyNovelas 2015, si casi hubiese tenido más repercusión subiendo el vídeo a Youtube. En general, a favor de Adriana y Abel y su relación de amistad, y laboral; a favor de las dos prostitutas en la cárcel; a favor de Helena y Pablo; a favor de Deyanira y Carlos; y a favor, al 200%, de Abel y Gonzalo, porque la homosexualidad no es algo raro sino sólo una orientación sexual. Eso sí, los besitos y las muestras de cariño deberían estar más presentes. Aunque, como no, teníamos que terminar la novela con una boda, se agradece que el vestido de novia haya sido el adecuado y no un muestrario. (Ejem)
En definitiva, terminé esta novela con buen sabor de boca, y le doy su aprobado; si bien cuando la empecé pensé que hoy le estaría dando su sobresaliente.
lunes, 9 de marzo de 2015
Los 'A Favor' y los 'En Contra' de los Premios TVyNovelas 2015.
Y que ayer se dieron los premios TVyNovelas 2015, y que una se quedó a verlos. El verlos en directo y en su totalidad, me ha ayudado a darme cuenta de bastantes en contra, si bien también les encuentro algún a favor, veamos.
A Favor
* Los premios recibidos por Adriana Louvier (Mariloli se lo ganó con creces), Sebastián Rulli (y no sólo por guapo, mensaje para Jorge Salinas, sino porque hizo un excelente trabajo), Flavio Medina (soberbio todo él), Rosa María Bianchi (rompiendo la idea de que quién no va no recibe), y una emocionada Cecilia Toussaint.
* La estética de algunos de los actores, que le dieron glamour a una ceremonia de patio de colegio. Aunque hay algunos vestidos que hicieron que mis ojitos sangraran, no puedo con la horterada, que no sea de mi gusto no significa que no esté bien.
Y ya. Sí, ahí me quedé.
En Contra
* Ha sido la producción más cutre, con la realización más pésima, desde cámaras a sonido, que he visto en mi vida. Vale que no son los Oscar, o los Goya (los premios al cine español), pero la cutrez que se vio anoche no tiene parangón ni justificación; y para muestra comparativa los premios de Telemundo. El Foro 5 parecía más bien la zona del backstage, todos como sardinas en lata, los aplausos eran más bien inexistentes, había ensayo que brillaba por su ausencia, se enfocaba a quién no se debía enfocar, se hacían primeros planos de quienes no pintaban nada en ese momento, se grababa el suelo y las escaleras y encima se dejaba ahí la imagen, si había quién cantaba en directo su voz era imperceptible... Mejor lo dejo aquí. Sólo sé que no estaría nada mal si Televisa hiciera una criba entre sus directivos, dando así cabida a gente nueva y con talento que le den una vuelta a la idea de estos premios, todo ello, entre otras cosas. Estaría genial que dejasen de tener por lema 'Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer' y lo cambiasen por 'Quién no arriesga, no gana'.
* Tanto reconocimiento de trayectoria y tanto premio a programas varios que se les olvidó dar los premios a mejor guión o adaptación y a mejor dirección de escena, yo creía que era importante la historia así como la dirección. Seré yo que estoy un poco loca.
* Mi Corazón es Tuyo cómo mejor telenovela es un desatino en toda la extensión de la palabra. Sí, fue una novela cumplidora; sí, tuvo algunos aciertos; sí, tuvo sus puntos; pero eso no basta para dar un premio. Si quieres dar un premio por alto rating, lo das, y es que me parece estupendo reconocer a las producciones más vistas, aunque ahí tampoco hubiese salido vencedora, puesto que también andaba por ahí rondando Lo Que la Vida me Robó, que, por cierto, tuvo más puntos de rating. Ahora bien, si uno quiere dar el premio a la mejor telenovela, como un todo, de las novelas nominadas, Mi Corazón es Tuyo es la que menos lo merecía.
* Los fans que se creen que porque cierto actor o actriz sea el objeto de su devoción, así debe ser para los demás. Maravilloso que se quiera a alguien tanto como para admirar de ellos hasta el simple hecho de carraspear, y, además, querer aplaudírselo; pero los premios deben ser objetivos (en teoría) y analizar un todo, por lo que la opinión subjetiva de un fan no debe primar.
* Si bien Daniela Castro me pareció maravillosa en su papel de Graciela en Lo Que la Vida me Robó, y así lo dije en un post anterior, creo que el trabajo de Azela Robinson era igualmente maravilloso, pero con la añadidura de que se trató de un personaje mucho más difícil y con matices mucho más complicados, que tuvo que mantener toda la novela, y que hizo sin esfuerzo. Ese pequeño plus debería haber sido premiado.
A Favor
* Los premios recibidos por Adriana Louvier (Mariloli se lo ganó con creces), Sebastián Rulli (y no sólo por guapo, mensaje para Jorge Salinas, sino porque hizo un excelente trabajo), Flavio Medina (soberbio todo él), Rosa María Bianchi (rompiendo la idea de que quién no va no recibe), y una emocionada Cecilia Toussaint.
* La estética de algunos de los actores, que le dieron glamour a una ceremonia de patio de colegio. Aunque hay algunos vestidos que hicieron que mis ojitos sangraran, no puedo con la horterada, que no sea de mi gusto no significa que no esté bien.
Y ya. Sí, ahí me quedé.
En Contra
* Ha sido la producción más cutre, con la realización más pésima, desde cámaras a sonido, que he visto en mi vida. Vale que no son los Oscar, o los Goya (los premios al cine español), pero la cutrez que se vio anoche no tiene parangón ni justificación; y para muestra comparativa los premios de Telemundo. El Foro 5 parecía más bien la zona del backstage, todos como sardinas en lata, los aplausos eran más bien inexistentes, había ensayo que brillaba por su ausencia, se enfocaba a quién no se debía enfocar, se hacían primeros planos de quienes no pintaban nada en ese momento, se grababa el suelo y las escaleras y encima se dejaba ahí la imagen, si había quién cantaba en directo su voz era imperceptible... Mejor lo dejo aquí. Sólo sé que no estaría nada mal si Televisa hiciera una criba entre sus directivos, dando así cabida a gente nueva y con talento que le den una vuelta a la idea de estos premios, todo ello, entre otras cosas. Estaría genial que dejasen de tener por lema 'Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer' y lo cambiasen por 'Quién no arriesga, no gana'.
* Tanto reconocimiento de trayectoria y tanto premio a programas varios que se les olvidó dar los premios a mejor guión o adaptación y a mejor dirección de escena, yo creía que era importante la historia así como la dirección. Seré yo que estoy un poco loca.
* Mi Corazón es Tuyo cómo mejor telenovela es un desatino en toda la extensión de la palabra. Sí, fue una novela cumplidora; sí, tuvo algunos aciertos; sí, tuvo sus puntos; pero eso no basta para dar un premio. Si quieres dar un premio por alto rating, lo das, y es que me parece estupendo reconocer a las producciones más vistas, aunque ahí tampoco hubiese salido vencedora, puesto que también andaba por ahí rondando Lo Que la Vida me Robó, que, por cierto, tuvo más puntos de rating. Ahora bien, si uno quiere dar el premio a la mejor telenovela, como un todo, de las novelas nominadas, Mi Corazón es Tuyo es la que menos lo merecía.
* Los fans que se creen que porque cierto actor o actriz sea el objeto de su devoción, así debe ser para los demás. Maravilloso que se quiera a alguien tanto como para admirar de ellos hasta el simple hecho de carraspear, y, además, querer aplaudírselo; pero los premios deben ser objetivos (en teoría) y analizar un todo, por lo que la opinión subjetiva de un fan no debe primar.
* Si bien Daniela Castro me pareció maravillosa en su papel de Graciela en Lo Que la Vida me Robó, y así lo dije en un post anterior, creo que el trabajo de Azela Robinson era igualmente maravilloso, pero con la añadidura de que se trató de un personaje mucho más difícil y con matices mucho más complicados, que tuvo que mantener toda la novela, y que hizo sin esfuerzo. Ese pequeño plus debería haber sido premiado.
lunes, 2 de marzo de 2015
10 síes y 10 noes de Mi Corazón es Tuyo
Síes
1. Sí a una novela diferente, fuera del dramatismo convencional, con un libreto con frases ciertamente divertidas.
2. Sí a Silvia Navarro, en un papel tan diferente. Y qué arte en el tubo. Fantástica.
3. Sí a la pareja Salinas-Navarro, especialmente esas conversaciones divertidas y jocosas en las que se decían más bien nada, pero que eran de agradecer. Aunque en lo que a la besadera no les veía yo muy finos.
4. Sí a la relación Navarro-niños, desde Paulina hasta la más pequeña, especialmente las escenas con Paulina que parecían naturales, sin un guión detrás. Se nota lo mucho que los niños quieran a Silvia fuera de pantalla.
5. Sí a Mayrin Villanueva. Aunque el personaje acabó yéndose de cabeza por el precipicio del absurdo, ella estuvo fantástica toda la novela.
6. Sí a la relación Jennifer-Juan, aunque no soy yo muy fanática de me quedo con mi amigo por el que jamás sentí nada hasta que un día, mil doscientos años después, ¡aiba, me enamoré!, pero tanto Adrián como Fabiola andaban estupendos ambos dos.
7. Sí a tratar distintos temas con los niños, si bien he echado de menos temas con un poquito más de importancia e injundia.
8. Sí a la progresión en el personaje de Fernando, paulatina al enamoramiento por Ana. Acertado.
9. Sí a Diego Lascurain, buen personaje, necesario en la historia. Pena la desaparición tan temprana y el regreso tan pobre.
10. Sí a celebrar las alegrías y demostrar el amor a la gente que uno ama, todos los días sin excepción. Geniales los recibimientos, aunque en una familia normal se llevarían el presupuesto de un mes.
Noes
1. No al final, aunque ciertamente hay alguna cosilla salvable, se hizo tedioso, fastidioso y absurdo, especialmente con el bautizo en el estadio. No hay necesidad.
2. No a León, como primer novio estupendo, como hombre con el que pasar el resto de tu vida, pues si me das un somnífero cada vez que hable, tal vez, tal vez. Y qué decir del niño, las conversaciones son inverosímiles hasta decir basta. Infumable.
3. No a quedarnos con el primer amor porque es el primer amor. Lo único inteligente que hace Fanny en toda la novela es decirle a León que no se casa con él. Los primeros amores no siempre son los definitivos, y no hace falta casarte a los veintipocos por el miedo absurdo a quedarte sola o a que se te pase el arroz.
4. No a hacer absurdos en la novela porque se entiende que es novela familiar, para luego tener un libreto no muy infantil precisamente. Confusión.
5. No a estirar el secreto de Ana como chicle Boomerang, más que bailar pole dance, pareciera que el secreto era el de la Coca-cola o que ella era asesina en serie. Compensado por Silvia y Jorge, y su actuación.
6. No a la boda Fernando-Isabella. Es peor para un hijo que sus padres vivan en un matrimonio sin amor, a que no estén juntos pero tengan buena relación. Mal mensaje.
7. No a los finales alternativos. ¿Qué ha sido eso? Casi mejor no grabar nada.
8. No a la relación enfermiza entre Edith y Fanny. Rallando lo obsesivo.
9. No a los momentos exagerados, absurdos y ridículos. Tedioso.
10. No a una dirección de escena muy estática y pobre para el estilo de escenas a grabar, un estilo dramático para una novela no dramática.
1. Sí a una novela diferente, fuera del dramatismo convencional, con un libreto con frases ciertamente divertidas.
2. Sí a Silvia Navarro, en un papel tan diferente. Y qué arte en el tubo. Fantástica.
3. Sí a la pareja Salinas-Navarro, especialmente esas conversaciones divertidas y jocosas en las que se decían más bien nada, pero que eran de agradecer. Aunque en lo que a la besadera no les veía yo muy finos.
4. Sí a la relación Navarro-niños, desde Paulina hasta la más pequeña, especialmente las escenas con Paulina que parecían naturales, sin un guión detrás. Se nota lo mucho que los niños quieran a Silvia fuera de pantalla.
5. Sí a Mayrin Villanueva. Aunque el personaje acabó yéndose de cabeza por el precipicio del absurdo, ella estuvo fantástica toda la novela.
6. Sí a la relación Jennifer-Juan, aunque no soy yo muy fanática de me quedo con mi amigo por el que jamás sentí nada hasta que un día, mil doscientos años después, ¡aiba, me enamoré!, pero tanto Adrián como Fabiola andaban estupendos ambos dos.
7. Sí a tratar distintos temas con los niños, si bien he echado de menos temas con un poquito más de importancia e injundia.
8. Sí a la progresión en el personaje de Fernando, paulatina al enamoramiento por Ana. Acertado.
9. Sí a Diego Lascurain, buen personaje, necesario en la historia. Pena la desaparición tan temprana y el regreso tan pobre.
10. Sí a celebrar las alegrías y demostrar el amor a la gente que uno ama, todos los días sin excepción. Geniales los recibimientos, aunque en una familia normal se llevarían el presupuesto de un mes.
Noes
1. No al final, aunque ciertamente hay alguna cosilla salvable, se hizo tedioso, fastidioso y absurdo, especialmente con el bautizo en el estadio. No hay necesidad.
2. No a León, como primer novio estupendo, como hombre con el que pasar el resto de tu vida, pues si me das un somnífero cada vez que hable, tal vez, tal vez. Y qué decir del niño, las conversaciones son inverosímiles hasta decir basta. Infumable.
3. No a quedarnos con el primer amor porque es el primer amor. Lo único inteligente que hace Fanny en toda la novela es decirle a León que no se casa con él. Los primeros amores no siempre son los definitivos, y no hace falta casarte a los veintipocos por el miedo absurdo a quedarte sola o a que se te pase el arroz.
4. No a hacer absurdos en la novela porque se entiende que es novela familiar, para luego tener un libreto no muy infantil precisamente. Confusión.
5. No a estirar el secreto de Ana como chicle Boomerang, más que bailar pole dance, pareciera que el secreto era el de la Coca-cola o que ella era asesina en serie. Compensado por Silvia y Jorge, y su actuación.
6. No a la boda Fernando-Isabella. Es peor para un hijo que sus padres vivan en un matrimonio sin amor, a que no estén juntos pero tengan buena relación. Mal mensaje.
7. No a los finales alternativos. ¿Qué ha sido eso? Casi mejor no grabar nada.
8. No a la relación enfermiza entre Edith y Fanny. Rallando lo obsesivo.
9. No a los momentos exagerados, absurdos y ridículos. Tedioso.
10. No a una dirección de escena muy estática y pobre para el estilo de escenas a grabar, un estilo dramático para una novela no dramática.
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