¿Que por qué ando escribiendo otra vez sobre Las Amazonas y no he empezado a comentar
otra novela? ¡Porque hubo beso señores! Bueno y han pasado otras cositas, obviamente, que traeré a colación porque así lo merecen, pero es que hubo beso. ¡Hubo beso! Arrancando la novela, en ese despertar de la historia, y cuando ya una se había resignado, desde un inicio, a aguantar hasta el final, van y me dan beso. Pero es que previamente se dieron unas muy buenas escenas entre ambos, buena música, buen todo, sí dioses noveleros, gracias, muy buen todo -aunque me hubiese gustado algo más de rabia en Victoriano al enterarse de la violación de Inés, ay que no había mencionado que me refería al beso entre Victoriano e Inés, ¡qué cabecita loca la mía!-.
Y hablando de mi Inés y mi Victoriano -mi César Évora que es como el buen vino, no desmejora, mejora con los años-, será que Alejandro es hijo suyo y Diana del mil-veces-nombrado-Vicente... ¡Ay qué típicamente-hermosamente-novelero que sería! Sí, soy una chaquetera que si veo algo bien escrito, bien dirigido, bien actuado, por muy clásico, típico y tópicamente novelero que sea, pues oye, va y me gusta. Eso sí, amados escritores, existe la usucapión, y con esto no se me den a las "licencias literarias" que no cuela, así que aún sin existir escritura alguna, esa finca es de Victoriano. Si no tenéis quién os explique ésto, yo gustosa lo hago, incluso gratis.
Me ha alegrado sobremanera comprobar que los nidos de pájaro en las cabezas de Eduardito y su mami Bernardita siguen intactos. Se dice que hay una colonia de cigüeñas encantadas porque no queda mucho para que puedan convertir los citados nidos en su nuevo hogar. Hablando de Edu y su beso con Casandra, pues no estuvo nada mal, aunque esa declaración previa, hecha ahí en la obra, entre andamios, entre obreros, así como que no quiere la cosa pero menos impulsiva que el monólogo de Hamlet, pues como que no. Vamos que semejante declaración a cualquier feminista que se precie le habría provocado un ataque de risa (obsérvese que ando joqueando).
Lo del blog de la nena pequeña de Victoriano (agréguese aquí el suspiro), pues como que no se lo cree ni el apuntador. Más que nada porque en la era de las redes sociales, en la que los blogs de autoayuda, positivismo y happy life, abundan más que los cuernos en una familia de caracoles, para que uno de ellos destaque tanto, tenga cierta popularidad, se necesita mínimo un año, más aún con el contenido de manual que presentan. Me veo a más de una empezando sus respectivos blogs creyendo que se dará el Cons-milagro en la crecida de seguidores como si de hongos en tierra mojada se tratara. Oye, muy chachi la batalla mariachi, pero no vendría nada mal que la musasa hiciese lo que predica, porque lo que hace en mi tierra tiene un nombre, pero me voy a comportar y no voy a escribir que Constanza es una... Shut up Laura! Eso sí, los momentazos que está teniendo Mariluz Bermúdez con Ruffo y Évora son más que geniales, claro que cuando te dan buena réplica se hace un poco más fácil.
En los cuernos que no cuernos, en el engaño que no engaño, vamos, en lo que viene siendo historia tradicional en telenovela auténticamente rosa que se precie, a destacar un más que maravilloso Alejandro mostrando orgullo ante la amada (que una cosa es amar y otra ser pendejo, que sí que hay que hacer lo imposible porque lo escuchen a uno y se nos crea, pero hasta un límite), que sin dignidad se come, pero la dignidad es un traje muy bonito -y no esas camisas y chaquetas que le andan poniendo a Andrés Palacios, de que basurero habrán salido-, y bien por él que coge sus conocimientos y se va con un 'ahí te quedas'. Bien la dignidad de mujer que demuestra Diana no volviendo con el ex sólo por despecho (para qué perseguir una infelicidad asegurada), aunque no llego a comprender porque no cree a su nana -aquí el guión me falla un poco-. Triste que se intente hacer creer al novelero que se puede confundir a la mujer propia con una ajena así como si nada, que una como mujer no ate cabos y vea que es imposible que haya quedado contigo y sin esperar ni cinco minutos ya se esté metiendo a bañar con otra, que se estén pidiendo disculpas y recriminando el engañado y la engañina -sírvanse, Alejandro y Déborah respectivamente- pero abrazaditos bajo del agüita y tal cual se les trajo al mundo... ¡Aquí me planto! Ni aún tratándose de una telenovela clásica se puede perdonar esto, una cosa es que sea clásica y otra que la misma esté regada de escenas estúpidas.
Por otro lado, qué poquito ha durado la felicidad entre Diana y Alejandro. Un huracán para iniciarse y un suspiro para terminarse. Aquí añado un consejo no novelero: no confundir dignidad con orgullo y prepotencia, que cuando se va de orgulloso por la vida normalmente la otra parte rehace su vida sin avisar, y en el 95% de los casos no hay vuelta atrás.
En otro orden de cosas: ando intrigada con la historia detrás de los personajes de Mónica Ayos; me preocupa que la vocecita de guarri de Déborah acabe afectando seriamente las cuerdas vocales de Gabriela Vergara, se le va a quedar la garganta para el arrastre; qué bonito eso de escuchar detrás de las puertas o conversaciones telefónicas ajenas, ¡qué bonitos son los tópicos noveleros!; Cantú, mi gustar; esas voces en off que me han metido en la entrada (que me encantaría me explicasen con manzanas porqué no se coloca al principio del capítulo, que sería lo normal: ¡es la entrada!) pues no sé si sí o si no, osea sí pero osea no; y sigue sin existir un alma caritativa que enseñe a los técnicos de Televisa cómo usar el croma. De últimas, sigo más que encantada con la voz en off, medio narración, de Inés, pero un poquito más no estaría de más. ¿Quién me iba a decir a mí hace dos años que andaría tan enganchada a una novela de Victoria Ruffo? Pues reitero que la culpa no fue del Cha cha cha sino de La Madrastra.
En cuanto a las quejas que he leído por ahí sobre Las Amazonas, pues qué decir, que esta es una telenovela clásica, y como clásica que es cumple con creces. Por lo que si no quieren una telenovela a la antigüita, a lo tradicional, a lo que viene siendo el género novelero en su esencia pura, mejor que no vean ni un capítulo más de Las Amazonas, que es una más que respetable opción, y yo que soy una novelera estoy más que encantadérrrima con lo que viene haciendo el señor Mejía.
Novelera desde que mi abuela me inició, con una de las tantas reposiciones de Cristal, cuando apenas era una niña.
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martes, 7 de junio de 2016
miércoles, 25 de mayo de 2016
Opinando sobre... Las Amazonas.
Hace más de una semana que se estrenó Las Amazonas y que -aún a pesar de tratarse de otro refrito más, ¿por qué dioses noveleros? ¿POR QUÉ?- me ha gustado. Sí, me ha gustado. ¡Por fin una telenovela de la que se puede decir "me ha gustado"! Aún no me lo creo, ¡qué emoción!
Creo que un factor importante es el hecho de que se vaya a tratar de una telenovela corta, lo que ayudará, y creo que ya está ayudando, a que la historia no se vaya a recoger paja allende los mares, añadiendo tonterías por aquí y por allá. Aunque claro esto no es más que mi percepción de lo que puede pasar de acuerdo a lo que vamos viendo, y tal vez es un poco precipitado, toda vez que aún andamos por la segunda semana de emisión, pero yo tengo esperanzas. Sí, aún a pesar de las grandes bazofias vistas, yo aún tengo esperanzas. ¿Y por qué? Porque la esperanza en los dioses noveleros es lo único que no se puede perder.
Tampoco nos creamos que absolutamente todo en la novela me ha encantado, porque sería como asegurar que de A Que No Me Dejas ha salido la próxima Meryl Streep. Como esa primera escena, de ese primer capítulo, esos primeros minutejos al aire, con Alejandro huyendo con sus hijas, que no sé muy bien si me gustó o si más bien no me gustó, porque ¿por qué carajo tiene que huir un veterinario? ¿un narcotraficante amaba mucho a su mascota y el susodicho veterinario lo sacrificó?; aunque al pasar en seguida a la voz de Ruffo y su narración, dejé de lado mi analisis de tan escasos segundos, ¿y que por qué lo traigo ahora a colación? ¡Pues porque fueron los primeros segundos! Hablando del personaje de Ruffo, dos cosas: ¿por qué una violación? ¿De verdad que no había nada más, ninguna otra razón que pudiese llevar a la separación de Inés y Victoriano?; y dos: ¿para cuándo una villana? ¡Désenla ya caramba! Y por supuesto, siempre tiene que haber una mujer joven, sexy y ambiciosa, que tiene engañado al marido. ¡Qué malos son los calentones!
Me tengo que detener un segundo en tres cosas: ese uso pobre y horroroso del croma, por favor, alguien que sepa de ésto y que por caridad se pase a dar unas clasecitas a Televisa; amén de que todas las telenovelas últimamente andan patrocinadas por alguna marca de lencería, sino no llego a comprender muy bien el muestrario de sujetadores y otras piezas clave de la ropa interior femenina; y qué decir de los momentos Pantene, yo cuando me quito un gorro o el casco de una moto muevo la cabeza igual, de un lado a otro esperando que el viento deje mi melena mejor que cuando salgo de la peluquería.
En cuanto a los estilismos, de buscona chic (obviamente) para Déborah, completamente diferente de los estilismos, a la par tan dispares entre ellas, de las hermanitas, ¡cómo se nota que no se trata de una producción de 'El Gúero' Castro! Pero por favor, un minuto de maravillamiento con esos divinos nidos de pájaro en las cabezas de Eduardo y su mami Bernarda; estoy intentando hacerme lo mismo en mí misma desde el lunes pasado, de momento gasto dos botes de laca por intento y sigo sin que me quede tan frondoso.
Algunos Síes y algunos Noes...
Síes
1. Sí a la narración de Inés. Nos ahorraremos, espero, las explicaciones absurdas dadas por los personajes.
2. Sí a Évora-Ruffo. (Me encantan, sí, yo confieso... ¡Aiba! La culpa no fue del Cha cha cha -canción de Gabinete Caliari- sino de que me zampé La Madrastra enterita)
3. Sí a Andrés Palacios.
4. Sí a que Salvador Mejía se ande reivindicado después de La Tempestad y Lo Imperdonable.
5. Sí a Grettell Valdez en un personaje diferente a sus últimas novelas y reivindicando el feminismo, si bien no es necesario repetirlo mil veces, ni gritarlo como una energúmena, se debe demostrar. Nota para los guionistas. Aunque han entendido que el feminismo no es lo opuesto al machismo sino la defensa de la igualdad para la mujer.
6. Sí a las químicas de las parejas, bueno de casi todas... A ver quién adivina de qué pareja ando hablando...
Noes
1. No a la escena paquetón... No hace falta explicación, digo yo.
2. No a René Casados, lo siento no me gusta la pareja que hace con Grettell. ¡Ups! Se me escapó.
3. No al personaje de la Vergara o es que ella lo exagera muy mucho, ¿o soy yo?
4. No a que las parejas de interés (pa' mí) se queden como se tienen que quedar al final, que me lo veo venir.
5. No a los comentarios ofensivos por la edad a las actrices y ni mu sobre los actores, ¿qué pasa que quien critica no nota el pasar de los años? ¡Que me den la receta!
6. No a un nuevo refrito, me repito más que el ajo, lo sé, pero seguiré con mi lucha silenciosa por un original. Y es que esta es otra telenovela en la que vamos por la quinta versión, debe ser el número mágico de Televisa.
En resumen, ¡habemus telenovela que seguir! We are the champions my frieeeends... (poner musiquita aquí por favor)
Creo que un factor importante es el hecho de que se vaya a tratar de una telenovela corta, lo que ayudará, y creo que ya está ayudando, a que la historia no se vaya a recoger paja allende los mares, añadiendo tonterías por aquí y por allá. Aunque claro esto no es más que mi percepción de lo que puede pasar de acuerdo a lo que vamos viendo, y tal vez es un poco precipitado, toda vez que aún andamos por la segunda semana de emisión, pero yo tengo esperanzas. Sí, aún a pesar de las grandes bazofias vistas, yo aún tengo esperanzas. ¿Y por qué? Porque la esperanza en los dioses noveleros es lo único que no se puede perder.
Tampoco nos creamos que absolutamente todo en la novela me ha encantado, porque sería como asegurar que de A Que No Me Dejas ha salido la próxima Meryl Streep. Como esa primera escena, de ese primer capítulo, esos primeros minutejos al aire, con Alejandro huyendo con sus hijas, que no sé muy bien si me gustó o si más bien no me gustó, porque ¿por qué carajo tiene que huir un veterinario? ¿un narcotraficante amaba mucho a su mascota y el susodicho veterinario lo sacrificó?; aunque al pasar en seguida a la voz de Ruffo y su narración, dejé de lado mi analisis de tan escasos segundos, ¿y que por qué lo traigo ahora a colación? ¡Pues porque fueron los primeros segundos! Hablando del personaje de Ruffo, dos cosas: ¿por qué una violación? ¿De verdad que no había nada más, ninguna otra razón que pudiese llevar a la separación de Inés y Victoriano?; y dos: ¿para cuándo una villana? ¡Désenla ya caramba! Y por supuesto, siempre tiene que haber una mujer joven, sexy y ambiciosa, que tiene engañado al marido. ¡Qué malos son los calentones!
Me tengo que detener un segundo en tres cosas: ese uso pobre y horroroso del croma, por favor, alguien que sepa de ésto y que por caridad se pase a dar unas clasecitas a Televisa; amén de que todas las telenovelas últimamente andan patrocinadas por alguna marca de lencería, sino no llego a comprender muy bien el muestrario de sujetadores y otras piezas clave de la ropa interior femenina; y qué decir de los momentos Pantene, yo cuando me quito un gorro o el casco de una moto muevo la cabeza igual, de un lado a otro esperando que el viento deje mi melena mejor que cuando salgo de la peluquería.
En cuanto a los estilismos, de buscona chic (obviamente) para Déborah, completamente diferente de los estilismos, a la par tan dispares entre ellas, de las hermanitas, ¡cómo se nota que no se trata de una producción de 'El Gúero' Castro! Pero por favor, un minuto de maravillamiento con esos divinos nidos de pájaro en las cabezas de Eduardo y su mami Bernarda; estoy intentando hacerme lo mismo en mí misma desde el lunes pasado, de momento gasto dos botes de laca por intento y sigo sin que me quede tan frondoso.
Algunos Síes y algunos Noes...
Síes
1. Sí a la narración de Inés. Nos ahorraremos, espero, las explicaciones absurdas dadas por los personajes.
2. Sí a Évora-Ruffo. (Me encantan, sí, yo confieso... ¡Aiba! La culpa no fue del Cha cha cha -canción de Gabinete Caliari- sino de que me zampé La Madrastra enterita)
3. Sí a Andrés Palacios.
4. Sí a que Salvador Mejía se ande reivindicado después de La Tempestad y Lo Imperdonable.
5. Sí a Grettell Valdez en un personaje diferente a sus últimas novelas y reivindicando el feminismo, si bien no es necesario repetirlo mil veces, ni gritarlo como una energúmena, se debe demostrar. Nota para los guionistas. Aunque han entendido que el feminismo no es lo opuesto al machismo sino la defensa de la igualdad para la mujer.
6. Sí a las químicas de las parejas, bueno de casi todas... A ver quién adivina de qué pareja ando hablando...
Noes
1. No a la escena paquetón... No hace falta explicación, digo yo.
2. No a René Casados, lo siento no me gusta la pareja que hace con Grettell. ¡Ups! Se me escapó.
3. No al personaje de la Vergara o es que ella lo exagera muy mucho, ¿o soy yo?
4. No a que las parejas de interés (pa' mí) se queden como se tienen que quedar al final, que me lo veo venir.
5. No a los comentarios ofensivos por la edad a las actrices y ni mu sobre los actores, ¿qué pasa que quien critica no nota el pasar de los años? ¡Que me den la receta!
6. No a un nuevo refrito, me repito más que el ajo, lo sé, pero seguiré con mi lucha silenciosa por un original. Y es que esta es otra telenovela en la que vamos por la quinta versión, debe ser el número mágico de Televisa.
En resumen, ¡habemus telenovela que seguir! We are the champions my frieeeends... (poner musiquita aquí por favor)
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