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martes, 24 de febrero de 2015

Premios TVyNovelas 2015. Mis premiados.

Aunque por aquí traigo mis premiados, a raíz de la lista publicada en el día de ayer por TVyNovelas, ello no obsta para que haga, en otro post, un breve análisis de todo lo que tiene que ver con los premios en general, y con los TVyNovelas en particular.

Y sin más, atendiendo a la justicia novelera (la mía particular, obviamente) aquí están los premiados del 2015.
       

          1.   Mejor Telenovela

Si fuese lógica conmigo misma, con lo que opino y escribo, este premio se lo daría a El Color de la Pasión por ser una obra original, pero hay momentos en la vida en los que una debe dejar la lógica de lado. Y ese momento en mi vida se llama Yo No Creo en los Hombres. Ya me quedé sin sombreros que quitarme, y ando agotada de tanto levantarme para darle sus aplausos de pie. Soberbia.

          2.   Mejor Actriz Protagónica

Aunque si bien es verdad que tanto Angelique Boyer como Silvia Navarro (en mi mente novelera es la que realmente está nominada, y no otras) han hecho excelentes trabajos, la primera en un papel muy en su linea (para mi su momento más brillante fue la inolvidable Teresa) y la segunda con un papel cómico y tierno a la vez, sin olvidar ese dominio del pole dance; el premio debe ser, sin duda alguna, para Adriana Louvier por ser Mariloli desde el minuto uno, por la naturalidad, por la frescura, por la ausencia de clichés o estereotipos. Espectacular.

          3.   Mejor Actor Protagónico

Que Gabriel Soto y Jorge Salinas me han gustado en sus respectivos protagónicos, me han gustado, pero que nadie más que Sebastián Rulli y su Alejandro, nadie más. Creo, sinceramente, que con este trabajo se ha ganado con creces este premio. Fantástico.

          4.   Mejor Villana

Aquí he tenido mis dudas, aquí he vivido en el empate. Por una parte está Daniela Castro, y el convencimiento de que nadie más hubiese podido darle ese encanto, que ella sí pudo, a momentos memorables de su personaje, los 'te hace falta Jesús' o los 'perdónate', que en otra se hubiesen podido ver hasta ridículos; pero por otra parte, está Azela Robinson y me quedo muda ante su actuación. ¿Y si alguien te deja muda? ¡Josefa ganaste! Brava.

          5.   Mejor Villano

Hay villanos y villanos. Está el villano encasillado, el villano plagado de clichés y momentos ridículos, y luego está el inmenso Flavio Medina con su papel de Daniel. Ya sólo por conseguir química hasta con un vaso, los de TVyNovelas deberían darse por bien servidos y bien hallados. Impresionante.

          6.   Mejor Actriz Juvenil

Aunque con lo que respecta a su personaje tenía mis dudas, relacionadas a la historia del mismo, nunca las tuve con ella y con su actuación, el premio para Estefanía Villareal. Merecido.

          7.   Mejor Actor Juvenil

De entre los nominados, Brandon Peniche. Encaminado.

          8.   Mejor Actriz Coestelar

Me quedo con Sylvia Pasquel, porque hacer reír con un papel cargado de tics sin caer en el absurdo es, realmente, difícil. Acertada.

          9.   Mejor Actor Coestelar

Habría dejado este premio en tablas, pero ¿se puede? Pues no lo sé. Andaba en la duda entre Luis Roberto Guzmán y Arturo Peniche, pero como el primero tuvo momentos bajos en su actuación y el segundo no los tuvo, se lo doy al segundo. Correcto.

          10.   Mejor Primera Actriz

Que me perdonen las demás primeras actrices, yo es que es leer primera actriz y llega un respecto a la enésima potencia a mi teclado, pero se lo doy, con aplausos incluidos, a Rosa María Bianchi. Suprema.

          11.   Mejor Primer Actor

Soy poco partidaria de la exageración, y de la sobreactuación, así que se lo doy a Manuel "Flaco" Ibáñez. Poco más que decir.

          11.   Mejor Actriz de Reparto

Aquí se lo lleva Cecilia Toussaint, porque ha estado fantástica desde el segundo cero. Grande.

          12.   Mejor Actor de Reparto

Sin objeción alguna, sin miramientos, sin dudas, Fabián Roblés. Sensacional.

          13.   Tema Musical

En este caso el premio debería recaer en Enrique Iglesias acompañado de Marco Antonio Solís, y El Perdedor de Lo Que la Vida me Robó. Sencillamente, porque creo que es la más adecuada y acorde a la historia, además de una balada hermosa. Coherencia musical.

          14.   Guión o Adaptación

Y me vuelvo a contradecir, pero, que se consiga adaptar una novela ya hecha, un refrito de esos que tanto gustan últimamente a Televisa, dándole sello propio, manteniendo la trama siempre en alza es, viva la redundancia, de premio. Aida Guajardo se lo ha ganado con Yo No Creo en los Hombres. Expectación.

          15.   Director de Escena

Nada de imágenes congeladas, nada de cambios de cámara sin sentido, nada de típicas escenas, nada de actores estáticos. Nada de eso, sólo autenticidad. Eso han hecho Eric Morales, Xavier Romero y Luis Vélez en Yo No Creo en los Hombres. Magia.

lunes, 13 de octubre de 2014

Más finales para La Malquerida

Le cogí tanto gusto a escribir los posibles finales para La Malquerida, que he dejado volar nuevamente mi imaginación, y traigo nuevas alternativas. Otra vez, recuerdo que ni soy guionista, ni es mi intención hacer creer al mundo que lo soy. ¡Vamos allá!

Final alternativo 1.-

Alejandra ha conseguido escapar de Danilo gracias a la ayuda de Esteban. Mientras Ulises acudía a la policía, Esteban se llevaba a Alejandra aprovechando un descuido de Danilo. Una vez Danilo se da cuenta, va furioso, y empuñando un arma, a la Benavente para llevarse nuevamente a Alejandra, pero al ver que ésta no se encuentra en la hacienda, secuestra a Acacia, delante de todos (Esteban, Cristina, Héctor, Ulises, Rosa, Luisa, Manuel, Juan Carlos, Elena), apuntándole con el arma en la cabeza.

ESTEBAN: Danilo, ¿qué haces? ¡Te volviste loco! Suéltala maldito, suéltala... ¡SUÉLTALA!

CRISTINA: Mi hija Danilo, deja a mi hija... Deja a mi hija.

Cristina llora desconsolada mientras Esteban se acerca a ellos en un intento de coger a Acacia, pero Danilo dispara con su arma al techo.

DANILO: Si te mueves, mato a tu amorcito Esteban. La mato. Ay, Acacia, mira que te dije que te portaras bien.

CRISTINA: Estás loco Danilo, estás loco. No sabes lo que dices...

DANILO: Qué estúpida eres Cristina, en tu cara... Jajaja En tu cara, te han estado viendo la cara, tu maridito y tu hijita.

ESTEBAN: ¡Basta Danilo! Deja a Acacia, así sólo empeorarás las cosas. No haremos nada, te dejaremos ir, pero déjala. ¡Suéltala ya!

DANILO: Tú te llevaste a mi mujer, a mi chiquita. ¡A mi chiquita! Fíjate como me llevo yo a la tuya, ¡fíjate!

ACACIA: Mi amor ayúdame... Ayúdame mi amor... Esteban, ayúdame mi amor.

Mientras todos enmudecen ante las palabras de Acacia, ella llora amargamente, y Danilo se la lleva a rastras de la Benavente.

CRISTINA: Esteban, ¿qué es esto? ¿Qué significa ésto?

ESTEBAN: Ahora no Cristina.

Esteban sale corriendo. Cristina intenta hacer lo propio, pero Héctor la detiene.

CRISTINA: Héctor déjame, ¡déjame! Tengo que ir con mi hija, ¡déjame!

Mira a Héctor a los ojos, mientras llora amargamente.

CRISTINA: ¿Qué ha querido decir Danilo? ¿Por qué decían esas cosas? Héctor...

HÉCTOR: Cristina, sabes la respuesta... La sabes. Sólo te has engañado. Pero lo importante ahora es salvar a Acacia, eso es lo importante ahora...

En casa de Danilo, Esteban ha llegado acompañado de Alejandra y Germán. Desde fuera de la casa.

ESTEBAN: Danilooo. Danilooo.

Danilo se acerca a la ventana acompañado de Acacia, sigue apuntándola con el arma.

DANILO: Mi chiquita, mi chiquita ha vuelto.

Abre la puerta de la casa.

DANILO: Ven mi chiquita, ven. Ven con tu Dani, ven.

ALEJANDRA: Danilo suelta a Acacia, y haré lo que tú quieras.

DANILO: ¡Mientes! ¡Qué se vaya el pintorcito! O lo mato a él... ¡Y a Acacia!

ALEJANDRA: Hablemos Danilo. Pero deja libre a Acacia, ella no tiene la culpa... Ella no.

Danilo se aleja de la puerta, y los tres entran en la casa.

ESTEBAN: Suelta a Acacia, Danilo. Suéltala y Alejandra hablará contigo. ¿Verdad Alejandra?

ALEJANDRA: Sí, sí... Pero deja libre a Acacia...

Entre sollozos y con las manos a la altura del pecho, Alejandra se va acercando a Danilo mientras esté va soltando lentamente a Acacia. Se oye a la policía dar aviso fuera de la casa, Danilo se distrae un instante y Esteban mueve su cuerpo para así colocar detrás de él a Acacia y Alejandra. Danilo dispara. Esteban cae al suelo. Germán se lleva a Alejandra, mientras la policía irrumpe en la casa y detiene a Danilo. Acacia está arrodillada, con la cabeza de Esteban en su regazo.

ACACIA: Mi amor, tranquilo. Ya está la policía aquí. Ya todo pasó. Ya se acabó.

ESTEBAN: Me dijiste mi amor... Eres mi luz, eres mi vida. Mi Acacia...

ACACIA: Esteban tú eres mi amor, mi único y más grande amor... Te amo tanto Esteban. Perdóname por no habértelo dicho, perdóname por mis dudas, pero aún estamos a tiempo. Te amo tanto. Te amo...

ESTEBAN: Te amo... Jamás pensé que se pudiese amar así... Te amo.

Esteban muere.

ACACIA: Nooooo mi amooor, nooooo

Llora, y se abraza al cuerpo de Esteban.

ACACIA: Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo...

Un mes después.

Acacia está frente a la tumba de Esteban, lleva una margarita amarilla en la mano. La coloca en la tumba, después seca las lágrimas que recorren sus mejillas. Ulises se acerca a ella.

ULISES: Acacia...

Acacia lo mira y sonríe levemente.

ACACIA: Ulises...

ULISES: He pensado mucho en nosotros y...

Acacia le interrumpe.

ACACIA: No hay un nosotros Ulises. El único hombre al que he amado está enterrado aquí, y con él se fue una parte de mi... Sé feliz.

Le sonrié levemente, y se aleja mientras toca la pulsera que le regaló a Esteban y que ahora ella lleva en su muñeca derecha.


Final alternativo 2.-

En el despacho están solas Cristina y Acacia.

CRISTINA: ¿Por qué lo hiciste Acacia? Soy tu madre. ¿Cómo has podido hacerle esto a tu madre? ¡Con mi marido!

ACACIA: Perdóname mama, perdóname...

Acacia llora desconsolada, Cristina tiene un semblante duro, lleno de ira, de rencor, de furia. Acacia se acerca a su madre, ella la abofetea. Una vez, otra vez, una vez más. Acacia se arrodilla ante su madre.

ACACIA: Me lo merezco mama, perdóname... Perdóname. Intenté que no pasará. Pero, pero, pero... ¡No pude mama, no pude!

CRISTINA: Levántate Acacia. ¡No llores como niña, defiéndete como una mujer!

Acacia se levanta, mira a su madre llena de culpa, llorando desconsoladamente.

ACACIA: Mama perdóname...

CRISTINA: ¿Cómo perdonarte? ¿Cómo perdonar un capricho? ¿Cómo...?

Acacia le interrumpe.

ACACIA: Le amo...

Cristina la mira con desdén.

CRISTINA: Amor, ¿qué sabrás tú de amor? ¿Qué? ¡Nada! Si supieras de amor, no le harías ésto a tu madre. ¡A tu propia madre!

Esteban entra al despacho.

CRISTINA: Esteban, Esteban...

Se acerca a él.

CRISTINA: Dile que la ves como una hija, díselo. Díselo a esta mala hija. Díselo, mi vida, díselo.

Va a tocar a Esteban, pero éste la rechaza y se acerca a Acacia.

ESTEBAN: Perdóname Cristina. Yo no quise que pasará... No quise... Pero me enamoré de tu hija. La amo.

Esteban abraza a Acacia por la cintura. Cristina enfurece y se acerca al cajón del escritorio. Saca un revolver.

ACACIA: Mama, ¿qué haces?

ESTEBAN: Cristina, por Dios, suelta eso. ¿Qué quieres hacer con ese arma?

CRISTINA: Mereces morir, mereces morir, ¡mereces morir!

Cristina dispara a Esteban, pero Acacia se interpone y recibe la bala. Cae en brazos de Esteban que lentamente se arrodilla, apoyando la cabeza de ella en su regazo.

ESTEBAN: ¿Qué hiciste Cristina? ¿Qué hiciste? ¡Es tu hija!

CRISTINA: Mate a mi hija... Maté a mi hija... Maté a mi hija...

Levanta el arma para dispararse, pero Esteban se levanta y le quita el arma.

CRISTINA: Déjame Esteban, déjame... ¡Maté a mi hija!

ESTEBAN: No está muerta, no está muerta. Tranquilízate, no la mataste.

Esteban vuelve a arrodillarse junto a Acacia, dejando el arma a su lado.

ESTEBAN: Llama a un médico Cristina, ¡aún respira! ¡No la dejes morir!

Cristina se acerca al teléfono, marca...

Dos años después.

En una pradera, dos caballos están atados a un árbol. Acacia está sentada encima de la hierba. Esteban se acerca a ella por detrás y mientras le acaricia el pelo, le coloca una margarita en la oreja, ella cierra los ojos, y sonríe de auténtica felicidad.

ACACIA: Mi amor prohibido, mi único amor.

ESTEBAN: Te amo Acacia.

ACACIA: Te amo Esteban.

Se funden en un romántico y apasionado beso, mientras un pequeño niño se acerca a ellos correteando.

jueves, 9 de octubre de 2014

Hablando de... Ariadne Diaz

Desde que vi a Ariadne en La mujer del vendaval me pareció una muñeca, en el buen sentido de la palabra. De esa clase de actrices que la ves en pantalla y no te parece que haya tenido que usar la brocha de pintor para acicalarse la cara, que sale con ese look arreglado pero casual y le queda bien, a ella y al personaje, de esas actrices que con una mirada dicen lo que tienen que decir, sin necesidad de palabras, lágrimas, o aspavientos. Y a mi eso de ella, me encanta.

Ariadne Diaz ha conseguido en La Malquerida algo que a mi me parece maravilloso, conseguir que te amen y te odien a la vez, lo que se denomina por ahí como amorodio. Es cierto que los libretos o guiones han ayudado sustancialmente a ello, tantas idas y venidas de su personaje, tantos dimes y diretes, pero no sé por qué creo que, de no haber sido ella, no se habría conseguido. No habrían aparecido las ganas de abrazarla y consolarla un minuto y al minuto siguiente abofetearla, o dicho más jocosa y vulgarmente, darle con toda la mano abierta.

Lo cierto es que la presencia de Ariadne en pantalla, su forma de llevar a Acacia por los difíciles senderos de la bipolaridad, ante los que se deberían haber planteado seriamente introducir un psiquiatra como personaje en la novela, aunque cualquier día Héctor postula para ello, ha sido, a mi entender, perfecta. El personaje puede gustar más o menos, la actitud del mismo puede agradar o desagradar, se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con sus actuaciones, pero lo cierto es que ha encendido comentarios, e incluso, pasiones encontradas. Me pregunto, ¿cuántas actrices hubiesen podido llevar tan bien el cambio de niña mimada a mujer fatal que trata de seducir a su padrastro? ¿cuántas actrices hubiesen conseguido que se entendiese al personaje y a la vez se le detestase? Por mi parte, tengo claro que muy pocas.

Sí bien es cierto, que tanto vaivén, tantas idas y venidas no han estado del todo bien planteadas, no es menos cierto que la química entre Ariadne y Meier es del todo innegable, incluso perfecta, aunque en la situación de Acacia ¿no es normal tener dudas frente al hecho de que es el marido de tu madre el hombre que te intenta conquistar y al que tú intentas conquistar? Yo tengo claro que sí, que fácil no puede ser. Pero, ¿quién dijo que el amor es fácil? O, ¿quién establece lo que es correcto o incorrecto? Lo cierto es que a Acacia le ha faltado decisión, o para bien o para mal, pero decisión. Si le dices al susodicho que sientes lo mismo que él, si lo buscas, si lo besas, e incluso, previamente, si le coqueteas descaradamente, inclusive cuando estás enfadada con él, debes actuar en consecuencia.

No se puede decir un día sí, un día no, besarle apasionadamente y después decirle que lo vuestro no puede ser, o lo que es aún peor, besarte con él y después decirle a tu madre que debe reconquistar al marido, o besarte con él, decirle que vas a intentar ese amor prohibido, y tres segundos después acordarte de tu madre. Lo coherente es acordarte de tu madre antes de tan amoroso encuentro. Creo que lo más apropiado hubiese sido dotar al personaje de Acacia de una malicia in crescendo, que la orillase a intentar emparejar a su madre con Héctor, no una malicia veleta, que lo único que produce es preocupación por la muchacha, tantos "no sé" saliendo de su boca no son ni medio normales.

Cuando uno lucha, lucha. Cuando uno intenta algo, lo intenta. Cuando uno se siente culpable, se siente culpable. Cuando uno quiere algo, lo quiere. Cuando uno no quiere algo, no lo quiere. Cuando uno ama, ama. Así de sencillo. No pueden existir las medias tintas en este vida, porque las medias tintas, el no actuar como se debe, se quiere, o se desea, el no hacer las cosas correctamente y con valentía, con decisión, con arrojo, con la cabeza alta, es lo que lleva a lo irremediable. Tal vez sea una romántica, o tal vez sea una soñadora, tal vez, pero, y lo hermoso qué es que te ame con locura, pasión y devoción, el mismo hombre al que tu amas con locura, pasión y devoción. ¡Ay qué hermoso es! Y que sencillamente maravilloso.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Hablando de... Arturo Peniche

Si me pongo a hacer memoria, a Arturo Peniche le recuerdo vestido de cura, compartiendo créditos con Christian Meier o dando unos besototes que a mi en lo personal ni fu ni fa, y no porque el susodicho no sepa dar besototes, sino porque sus besototes son más bien clasicotes, de esos de colocación de la dama, acercamiento rápido y conciso del cuerpo de la dama al propio, giramiento de cabeza acompasado con el de la dama en cuestión, tensión mínima y necesaria entre los "besantes", y, tachán, juntamiento de bocas; y yo soy más partidaria de otro tipo, del besazo más concretamente. En fin, que si hago memoria a Peniche le recuerdo menos de lo que le habré visto en pantalla, porque junto con César Évora, es de esos actores de novela que siempre están ahí tanto para un roto como para un descosido, vamos que tan pronto te hacen de galanazo maduro, como te hacen de cura, como te hacen del malo de la historia; aunque para mi ha sido su papel de Nepo en Que pobres tan ricos el que más me ha gustado, no sé si por ser algo diferente, por lo menos para mi, por lo gracioso y tierno del personaje a la vez, el caso es que en mi retina se ha quedado.

Así que no me disgustó en absoluto que se anunciase su entrada en La Malquerida, en el papel de Héctor, para compensar a Cristina por el rechazo de su joven marido, una vez enamorado de su hija. Y la cosa prometía, hasta que su papel resultó ser el de un hombre tan, tan, pero tan perfecto, que su perfección aburre, agobia y cabrea, que casi aparece por la Benavente con su coronita de santo, y haciendo saber al personal de su inmediata canonización. Amen de que se encuentra en todos los fregados, por lo que poco me extrañaría que fuese el encargado de salvar a Alejandra de las manos de Danilo, una vez que Ulises, obviamente, le cuente todo lo que sabe, y juntos se conviertan en algo así como los Batman y Robin de El Soto.

Entiendo que era y es la pareja de compensación perfecta para el personaje de Victoria Ruffo, y es que no se puede obviar que ambos son de la misma escuela, de esa escuela de mirada penetrante a cámara, mini silencio comedido para a continuación hacer movimiento brusco, o cambiar el tono de la voz para dar más énfasis a lo que se viene diciendo, o el tenue y mínimo movimiento de cadera para así colocar un pie sutilmente, o en ocasiones no tan sutilmente, delante del otro; vamos que su acople como pareja es más que indicado. Pero, ¿de verdad tiene que ser tan aburridamente perfecto?

Sería tan interesante que dotasen al personaje de cierta picardía, de cierto egoísmo, de cierta, bien entendida, maldad. Sería tan interesante que usase lo que sabe, o sospecha, sobre la relación de Esteban y Acacia para conseguir que Cristina se alejase definitivamente de su marido. Porque de momento no lo está logrando, más que conquistarla tal pareciera que lo que quiere es alejar a los protagonistas del amor prohibido.

Si le dieran algo de vidilla al personaje de Héctor dejaría de ser el metiche salvador para convertirse en el amor de Cristina, y así de paso, dejaría vía libre a la querencia.